Un día como hoy, hace dos años, muchos jóvenes decidimos demostrar que somos una flama viva en Venezuela, que somos una voz que revoluciona y pide cambios.

Hace dos años, resolvimos arriesgarnos a expresar muchos descontentos y nos negamos a dejar que nuestro país, sí, NUESTRA VENEZUELA, entrara en un abismo más incierto que la inseguridad que empezábamos a vivir.

Hace 202 años, en 1814, en la ciudad de La Victoria, hubo una batalla liderada por jóvenes, quienes, estoy segura, también expresaban un descontento. Para ese entonces tampoco se respetaban ni existían derechos y libertades consagradas, pero claro, no estaban plasmadas en un papel que se debía cumplir, ¡vaya diferencia! Ahora que tenemos una carta magna que plasma muy bien en artículos nuestros derechos y deberes, son interpretados a conveniencia de quien mantiene el poder.

Batalla de La Victoria el 12 de febrero de 1814 al mando de José Félix Ribas

Batalla de La Victoria el 12 de febrero de 1814 al mando de José Félix Ribas

Hoy, un 12 de febrero de 2016, que se levanta más frío que ayer y con mayor zozobra que antes, aún quedamos jóvenes que aceptamos un ¡feliz día, joven, feliz día juventud! A pesar de que se nos ahuyenten cada día las oportunidades de crecimiento, el respeto ideológico, la valoración intelectual, las negaciones al conformismo y a ser independientes. Más bien nos ofrecen una economía que nos golpea fuertemente y rompe cualquier sueño y meta. Nos obsequian un país lleno de epidemias e ineficiencia en materia de salud, un país donde sólo puedes vivir para comer,- y a rasguños-, un país donde se habla de producción, mientras se espantan todas las empresas privadas y la verdadera producción,- gran fuente de empleo-, y se habla de racionar hasta las ganas de ir al cine o al teatro, porque las de ir al baño hace rato que no las racionaron.

Hoy, muchos se van, no porque quieran, sino porque los corren del país, aunque viéndolo bien no los corren, les ofrecen la oportunidad de doblegar la cabeza y olvidarse de sus creencias, pensamientos, opiniones e ideas, o una salida corrupta, sí, porque el desespero que se vive es tan grande que muchos prefieren vender ilícitos, quitarle al que medio tiene, matar para vivir, estafar, vender su cuerpo… y pare usted de contar. ¿Que si las cifras son necesarias para hablar de esto? No, las cifras no son necesarias para saber el tormento en el que vivimos, aunque nos negamos a doblegar la sonrisa.

El 12 de hoy, y de todos los días de nuestra juventud corta y maltratada el descontento crece, pero las ganas no decaen, y las esperanzas menos. Tenemos una Asamblea Nacional independiente, aunque irrespetada, pero la tenemos y queremos decirles que los que estamos vamos por más, a pesar de los golpes queremos y tenemos sed de una Venezuela mejor, porque la vida está llena de batallas y el que se resigna pierde.

No hay mucho que celebrar, o bueno sí, celebremos la vida y que no nos conformamos. ¡A nuestra salud, juventud!