La problemática ambiental sobre los residuos y la contaminación que éstos generan, pone en la palestra el debate entre la cultura biodegradable y la reutilizable. La primera ha tenido un auge impresionante, siendo adoptada principalmente por los países del primer mundo; La segunda, es la opción por la que apuestan gran cantidad de ecologistas como la más efectiva. Pero ¿Cuál es la mejor opción?

Los seres humanos hicimos de la practicidad una costumbre, que gracias a la evolución de la industria del plástico se materializó. En nuestro día-día utilizamos gran cantidad de productos que vienen de esta industria, la cual ha realizado una gran inversión para fabricar productos “faciliten” la vida del hombre generando una cultura de productos desechables que aumenta su demanda desproporcionadamente. Esta practicidad trajo consigo efectos colaterales que ha generado un proceso de contaminación, afectando negativamente el medio ambiente.

Ahora, en pleno siglo XXI, somos conscientes de la gravedad que ha generado esa forma de pensar y surge lo que podría llamarse la “solución” a nuestro problema del plástico como uno de los principales contaminantes: Los productos biodegradables.

El crecimiento de los esfuerzos en investigación y producción de nuevos materiales sintéticos para solucionar la crisis de contaminación, nos alienta a que si nos unimos al paradigma de la “industria verde”, ya estamos contribuyendo a mejorar los indicadores ambientales. Esto suena muy esperanzador, pero todo lo que brilla no es oro, y por supuesto, hay un trasfondo en todo este tema.

En primer lugar, resulta importante aclarar ciertos términos sobre los biodegradables o bioplásticos como suelen llamarse. No todos los bioplásticos son degradables y no todos los plásticos biodegradables son elaborados con biomateriales, por lo que son igual de contaminantes que los plásticos convencionales.

Los biodegradables, son plásticos que microorganismos (bacterias u hongos) pueden descomponer en agua, dióxido de carbono (CO2) y otros biomateriales. Y los biodestructibles, son plásticos que están constituidos por polímeros sintéticos, derivados del petróleo que se procesan en refinerías, e incluyen mezclas de almidón. En este caso, lo único que se degrada en el medio ambiente es su componente de almidón, pero el polímero sintético queda inalterable ya que los microorganismos no tienen las enzimas necesarias para degradarlos. Es decir, que los plásticos biodegradabilidad son solo aquellos que se logran descomponer gracias a un proceso en el cual las sustancias son transformadas por agentes biológicos (plantas, animales, microorganismos y hongos), bajo condiciones ambientales naturales, en periodos cortos.

Foto: Proceso de biodegradabilidad de una botella.

Foto: Proceso de biodegradabilidad de una botella

Sin embargo, la industria del plástico que produce los biodegradables, se consigue con productos que tienen características solo pueden cumplir el proceso de biodegradabilidad en plantas de compostaje industrial a altas temperaturas o que son productos que no pueden ser biodegradables en agua de mar, descartando por completo que sean productos que no contaminen ni generen basura.

Entonces, ¿Qué ganamos al utilizar productos biodegradables, condicionados a uso de corta duración, que son desechados igual que el plástico convencional? Esta pregunta que nos pone a pensar y analizar, los pro y contras de este nuevo paradigma. No es que la cultura biodegradable esté errada, sino que el producto biodegradable que estamos consumiendo y vendiendo en mayor medida y en el cual se centra el focus de contaminación, que como individuos podemos contribuir, es la basura que viene de la industria de envases y embalaje, y el carácter de biodegradación de sus productos no representa una solución, por lo que el avance de la biotecnología es insignificante si la usamos en esta industria, ya que los esfuerzos deben estar orientados en reducir los efectos colaterales de la basura en el ambiente.

Es iluso pensar que de la noche a la mañana estaremos en un mundo sin plástico. Actualmente, éste se concibe como una materia prima insustituible gracias a su costo, ligereza y versatilidad, además que su valor reside en lo fuerte y resistente que es en el tiempo, siendo empleados en muchas industrias como la farmacéutica, automotriz, telecomunicaciones, envases y embalaje, entre otras. Así que la condición biodegradabilidad tiene que considerarse como una función añadida, cuando hay que encontrar una forma barata para deshacerse del producto una vez que haya cumplido su papel. Pero el empleo de esfuerzos y recursos de la condición de biodegradación en la industria de envases y embalaje no representa una solución para el medio ambiente, por el contrario, agotamos los recursos que son finitos en procesos más costosos que no generan los resultados ambientales deseados.

Los bolsas y envases plásticos biodegradables son desechadas en basureros que usualmente no cumplen correctamente con los procesos de tratamiento, lo cual no nos asegura que verdaderamente se realice el proceso de degradación como es debido, corriendo el mismo riesgo de toxicidad que con las bolsas comunes. El tratamiento de los plásticos biodegradables también emplea cientos de aditivos químicos, lo cual no elimina por completo la toxicidad con lo que los plásticos convencionales amenazan. Este es un punto importante para evaluaciones futuras, ya que por el corto tiempo de implementación desconocemos realmente cuáles serían los efectos secundarios que tras su biodegradación puedan dejar en suelo y aguas y que en un futuro se vean organismos en los ecosistemas a causa del exceso de consumo.

Fuente: ifeelmaps.com

Fuente: ifeelmaps.com

Para concluir, es inutil focalizar los recursos en productos de fácil desecho, la condición de biodegradación no es errada pero solo es aplicable cuando supone beneficios concretos para un producto específico. La mejor manera de contribuir con el ambiente es evitar el plástico siempre que se pueda y fomentar los métodos de reciclaje y recuperación de los mismos, porque “la basura no existe, todo puede ser reutilizable”.

Fuente:

  • http://ecopolitica.net/existen-plasticos-verdes-o-ecologicos-la-industria-del-plastico-ha-invertido-mucho-dinero-en-fomentar-la-cultura-de-usar-y-tirar-en-la-que-vivimos-ahora-que/
  • http://porquebiotecnologia.com.ar/index.php?action=cuaderno&opt=5&tipo=1&note=48
  • http://www.futurenergia.org/ww/es/pub/futurenergia/chats/bio_plastics.htm