Las eliminatorias sudamericanas siguen dejando mucho que analizar, uno de los casos más interesantes es el de Brasil: el gran gigante del fútbol mundial, la selección que tiene más títulos del mundo en toda la historia y la que quizás junto con Holanda ha practicado el más bonito fútbol.

Los registros históricos identifican a la gran Brasil como una selección de tradición y belleza por igual; sin embargo su historia reciente, es preocupante y con poco alentadora. La última gran selección se vio en el mundial de Alemania 2006 en el que se convocaron jugadores de la talla de Ronaldo, Ronaldinho, Kaka’, Roberto Carlos, Cafú y Dida. A pesar de que ésta cayó derrotada ante la Francia de Zidane, era una selección que infundía miedo y respeto en sus rivales. A partir de ahí comenzó la época más oscura de toda la historia del fútbol brasileño, pues el talento que antes sobraba hasta para tener tres selecciones como dijo el gran Mario “El Lobo” Zagallo, ya no encontraba talento para tener una selección con una alineación decente.

En jugadores como Ronaldo, Roberto Carlos, Cafú y Dida, la edad hizo que su nivel fuera disminuyendo progresivamente haciéndose necesario un relevo; sin embargo, los jugadores llamados a tomar el liderazgo no pudieron con la responsabilidad. Ronaldinho, quizás el jugador con más talento de toda la historia del fútbol, se dedicó a la vida nocturna, haciendo que con 28 años pareciera más un ex jugador con talento. Kaká, reconocido como un gran profesional, tuvo una lesión crónica de la cual nunca se pudo recuperar. Adriano se retiró del fútbol unos años, alejándose de cualquier nivel competitivo; además, nunca explotó ninguna eterna promesa como Robinho, Luis Fabiano o Nilmar.

A pesar de todo esto, se empeoró la situación de Brasil cuando se recurrió a técnicos obsoletos o con poco manejo de grupo como Dunga o Mano Menezes.

Sin embargo, en estas eliminatorias se ha visto una resurrección inesperada de la mano de Tite, el nuevo técnico, quien ha demostrado ser muy acertado en las decisiones que toma, a la vez que se apoya en Neymar, el cual se encuentra en la época de su mayor esplendor. Teti ha logrado a partir de esto la conformación de un equipo talentoso conformado por con jóvenes como Gabriel Jesús y Coutinho, y veteranos como Marcelo o Dani Alves. Aunque aún sea pronto para concluir que Brasil volverá a donde le corresponde en la historia, el presente permite prever un futuro alentador. El talento está siendo cimentado en la táctica en donde se ve un equipo corto que rápidamente, al perder el balón, regresa a la línea correspondiente. Por el bien del fútbol, esperemos que Brasil nos siga entreteniendo muchos años más en el nivel al que siempre ha sido asociado, y que en esta ocasión logren saber llevar a cabo los relevos generacionales necesarios que le permitan continuar con su gran legado futbolístico.