La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) establece que el centro de la economía mundial se ha desplazado desde las economías de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) a las economías emergentes en un fenómeno al cual llama “desplazamiento de la riqueza mundial”, explicando que los países con economías emergentes se han convertido en los grandes centros económicos (como China e India). Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), las economías mundiales se verán afectadas fuertemente ante lo volátil del sistema; para este año, se espera que el crecimiento de los países emergentes se desacelere un 1 %, mientras que las desarrolladas un 0.2 %, por lo que llama a tomar las medidas de precaución necesarias.

A su vez, el FMI asegura que las turbulencias financieras, las incertidumbres, el aumento de la desconfianza, la disminución del crecimiento y especialmente, la caída libre del precio de los commodities, han afectado de manera directa a todas las economías emergentes que se habían fortalecido en el pasado gracias a estos productos y su exportación. De igual manera, la incertidumbre generada por los cambios en la economía China, ya en etapa de agotamiento tras más de 20 años de crecimiento exacerbado teniendo un crecimiento inferior al 7 %, ha generado desbalances en economías dependientes del gigante asiático. Por otro lado, también cuentan crisis como la griega, la del Medio Oriente, la vivida en los países latinoamericanos sobre todo debido a los cambios políticos en el continente. Todo esto ha llevado a la caída del comercio mundial con una disminución del crecimiento a un 2,4 % ante 2,6 % del año anterior.

A esto, se le añade la contracción del PIB mundial, la caída de las exportaciones, sobre todo de las economías emergentes, y a su vez, una considerable reducción de las Inversiones Extranjeras Directas (IED) en América Latina y África, debido a cambios en los flujos de capital que se dirigieron a Asia.

El actual Sistema Económico Mundial se encuentra en un proceso de transición, con una China ralentizada, Estados Unidos retomando fuerzas, América Latina en baja, Asía en proceso de fortalecimiento y Europa en medio convulsiones político/económicas, complicándolo y afectando todas las variables del mismo. Según datos, el FMI tiene como proyección un crecimiento mundial para el 2016 de 3,2 %, una ligera alza al 2,4 % del año 2015 y para el 2017 un 3,6 %.

Andrea Revollo