La cumbre del G-20 es una iniciativa política que nace en 1999 en Berlín, Alemania, y es conocida como el foro de las economías más robustas e industrializadas de los cinco continentes. En el año 2009 dicha cumbre se desplazó políticamente al conocido G-8, pues en esta nueva modalidad no solo participan las economías más industrializadas, sino también los representantes de bloques políticos regionales que pueden marcar cierta importancia en el acontecer internacional del momento. Generalmente esta cumbre va enmarcada en miras al tema de la globalización y a la interconexión de los mercados más importantes del mundo entre sí, partiendo del punto de que la mayor parte del tiempo los gobiernos del G-20 han permanecido en consenso sobre las decisiones que afectan a la comunidad internacional.

Durante los dos días de la cumbre, así como los días previos a la misma, ocurrieron una serie de manifestaciones en contra de los gobiernos asistentes, en especial contra el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien trata de impulsar una seria política respecto a las migraciones internacionales. Se puede decir que los tres puntos focales de la cumbre realizada en la ciudad alemana de Hamburgo fueron:

La revisión de los esfuerzos comunes por la cooperación contra el terrorismo internacional.

Es entendible que este tema sea uno de los pilares fundamentales de la cooperación multilateral, puesto que absolutamente todos los países participantes han sido objeto de ataques por parte de organizaciones terroristas como el autodenominado Estado Islámico y/o Al-Qaida en los últimos cuatro años. Las principales ciudades del mundo son foco de violencia debido a las críticas de dichas organizaciones contra el esquema arquitectónico a nivel político y económico del mundo entero, así como a la intromisión de asuntos internos con fines de influencia política.

La revisión de acuerdos generales provenientes del ya firmado “Acuerdo de París sobre el Cambio Climático” en 2015

Esto con el fin de obtener una declaración conjunta de mantener el foco en el objetivo de reducir la contaminación ambiental. Muchos analistas y medios han sido fuertes críticos de la negativa del Presidente Trump de acogerse al acuerdo, catalogando incluso la Cumbre como el G-19 + 1, afirmando que el gobierno norteamericano se encuentra aislado de la comunidad internacional. A criterio personal no considero este juicio de valor como afirmativo, pues basta con revisar la historia en el anterior “Protocolo de Kyoto”, donde los Estados Unidos tampoco firmó ni ratificó en aquel entonces, y no por eso dejó de ser uno de los líderes políticos globales, ya que en la actualidad sigue representando suma importancia para los intereses internacionales. Cabe destacar que el Presidente Francés Emmanuel Macron convocó una próxima reunión sobre cambio climático para el mediano plazo, insistiendo en convencer a Trump de incluirse al futuro acuerdo.

Las reuniones bilaterales entre los líderes mundiales.

De cuyos resultados podrían incluso tener mayor foco de atención (ahondaremos en esto más adelante).

El claro ganador de esta jornada, a pesar de las críticas internas de factores políticos, es Alemania. Es importante tomar en cuenta el liderazgo político que mantiene la Canciller Angela Merkel respecto al resto de sus homólogos, quienes mantienen un cambio no sólo en su accionar económico para con el resto del mundo, sino en su credibilidad como gobiernos influyentes a nivel global.

Si quiere Ud. querido lector, convencerse de ésta afirmación, haga un ejercicio corto contestando a sí mismo las siguientes preguntas: ¿Cómo los Estados Unidos podría liderar con un presidente que contraria la mayor parte de las decisiones tomadas por su antecesor, desviando una política de Estado por una de gobierno? ¿Cómo una Francia en proceso de reconstrucción política y de credibilidad interna podría imponerse, incluso siendo sede de la cumbre más importante de multilateralismo en los últimos años? ¿Podría un Reino Unido pasar menos desapercibido de la cumbre, sin haber sido foco en cuanto a las negociaciones comerciales y políticas que debe lograr de forma bilateral, por haber salido de la Unión Europea? ¿Cómo Rusia podría marcar una nueva tendencia en cuanto al liderazgo militar y de influencia política en la guerra civil en Siria, cuando ya cometió un paso en falso en Ucrania que fue mal visto a nivel internacional? ¿Y si tal vez China fuera lo suficientemente inteligente como para dejar de estar, como decimos los latinos jugando con Dios y con el Diablo, políticamente?

Sin embargo, y lamentablemente para los alemanes, su huella histórica con la humanidad por los atroces hechos cometidos por el Nazismo les impide a los teutones ser considerados como líderes mundiales, pues el recelo del mundo entero se mantiene de lo que pudiese pasar si a una nación tan capaz se le diese tanto poder.

Pero no es Alemania de lo que se debe hacer énfasis, sino de un problema histórico que mantiene a Occidente en vela constantemente, pues últimamente las amenazas resultan recurrentes y más nocivas de lo que han sido. El régimen de Corea del Norte realizó nuevamente ejercicios militares balísticos, que de acuerdo con información difundida por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos el pasado 04 de julio, “…los misiles tienen capacidad de llegar hacia Alaska…” Es decir, las reuniones más importantes llevadas a cabo durante los espacios del G-20 son las que pudo mantener Donald Trump con sus principales aliados regionales en Asia y Europa. A continuación, presento detalles de las más importantes de ellas:

Reunión bilateral entre los Estados Unidos y China

En esta ocasión, el Presidente Trump se refirió a su homólogo chino, Xi Jimping como un hombre comprometido con el tema de norcoreano. En otras palabras, Trump señala que ambas naciones reiteran su compromiso de seguridad regional con respecto a Kim Jong Un y las amenazas que mantiene de ejecutar sus planes de ataques nucleares. Sin embargo, China se ha visto presionado por su inacción respecto a su vecino país, esto debido a lo que se mencionó anteriormente sobre jugar con Dios y el Diablo. Por temas ideológicos históricos, China ha venido siendo el principal socio comercial de Corea del Norte, y de quien depende fuertemente su economía. Es decir, sin China, Norcorea estaría plenamente aislado.

El encuentro bilateral entre Estados Unidos y Rusia

Este quizá sea el de mayor foco de atención por parte del mundo entero. A pesar de que el centro de importancia de muchos sea la cooperación respecto a Siria, la explicación pendiente de Rusia sobre la intromisión en las elecciones de los Estados Unidos o incluso el tema de Ucrania. Lo de Corea del Norte representa un avance para ambos mandatarios en temas de entendimiento. Dentro de las conversaciones, difundidas por el Secretario de Estado Norteamericano Rex Tillerson, Rusia y los Estados Unidos mantienen una política común, la cual se basa en una península desmilitarizada. Por otro lado, Tillerson resalta que los ritmos de trabajo de ambas naciones son distintas, pues para los Estados Unidos, la presión hacia Corea del Norte representa una prioridad en la región asiática, mientras que para los Rusos no, por ser  un socio comercial importante del país norcoreano. Gracias a los buenos entendimientos entre ambos presidentes por la reunión prolongada por poco más de dos horas, se puede inferir que los norteamericanos harán presión y están dispuestos a sacrificar ciertas concesiones con los rusos con el fin de una acción más eficaz sobre Kim Jon Un.

La reunión celebrada entre Donald Trump y Shinzo Abe

Abe es el principal aliado político y militar de los Estados Unidos en la región asiática. Debemos recordar que cada ejercicio militar de misiles balísticos que realiza Corea del Norte ha impactado en aguas del Mar de Japón, lo cual tiene tanto a los nipones como a Corea del Sur “sumamente preocupados por las acciones, y dispuestos a ejercer sanciones económicas sobre su vecino y las transacciones comerciales con sus socios, entre ellos China y Rusia” ¿Ahora ven el problema de las tensiones y las posibles sanciones económicas?

El día 05 de julio Donald Trump convocó una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en Nueva York para tratar el tema de las amenazas norcoreanas. Dentro de las resoluciones estuvo la posibilidad de aplicar sanciones económicas al país, de la mano de los discursos de la Embajadora Nikki Haley, advirtiendo a Corea del Norte “no provocar ni tratar de probar la potencialidad militar de los Estados Unidos”. El gobierno norcoreano mantiene su discurso en las Naciones Unidas, indicando que “mientras las agresiones constantes por parte de Norteamérica no cesen, se mantiene la tensión”. En este caso, al gobierno de los Estados Unidos le quedan solo dos escenarios que utilizar en cuanto al tema de las amenazas. Uno de ellos es buscar un acercamiento mayor con el país asiático, pero todo ello implicaría establecer un retroceso en cuanto a sus principios y valores políticos respecto a su política exterior, así como una muestra de debilidad ante un régimen completamente bloqueado a nivel internacional, por lo que es un escenario poco probable. El otro, y el más predecible, es sencillamente presionar fuertemente a sus aliados políticos en la región, así como ceder políticamente con algunos de sus rivales principales (ya mencionamos China y Rusia) para que los esfuerzos sean mayores en cuanto a cooperación contra el “mal vecino”.

El actual presidente de los Estados Unidos enfrenta duras críticas tanto del partido Demócrata como de su partido Republicano, simplemente por tener un cambio de viraje en algunas de las políticas mantenidas por su antecesor Barack Obama, y por demostrar un uso de la política poco convencional para delimitar los intereses internos y externos de los Estados Unidos. Trump ha sido objeto de críticas por el tema del cambio climático, así como por dejar pasar la supuesta intromisión de Rusia en las elecciones (a lo cual Rusia pidió las pruebas pertinentes de ello). Sin embargo, si observamos bajo la lupa el balance obtenido por las reuniones bilaterales con China y Rusia, es posible que Trump haya resultado como un claro ganador en cuanto a lo que se planteó como objetivos referentes a ambas reuniones. Entonces, ¿quién ganó más en el G-20? ¿Alemania o los Estados Unidos?