Egresado como abogado y politólogo de la Universidad Central de Venezuela, el hoy en día profesor de la Escuela de Estudios Políticos y Administrativos de la misma universidad, Jonathan Benavides, nos expresa sus opiniones acerca de la Carta Democrática Interamericana y la posibilidad de su aplicación en Venezuela.

¿Qué es la Carta Democrática Interamericana?
La Carta Democrática no es un tratado internacional, es una resolución de la Organización de Estados Americanos (OEA) que tiene su origen en aquella cumbre realizada en Lima, Perú, en una además fecha muy simbólica, porque fue el 11 de septiembre del 2001. Mientras ocurría la tragedia en las ciudades de New York y Washington por los ataques terroristas, en Lima, los cancilleres latinoamericanos, EEUU, Canadá y el CARICOM estaban conferenciando y firmando esta resolución que buscaba una medida política para garantizar la estabilidad democrática en la región. Es una resolución que persigue estabilizar la institucionalidad democrática y profundizarla en la región americana, además de procurar condenar aquellos Estados que se desvíen del uso democrático dentro del ámbito de la OEA.

¿Qué contempla la Carta Democrática Interamericana?
Contempla una serie de sanciones como bloqueos políticos, económicos, entre otros, contra el Estado que incurra en esta desviación no democrática. La soberanía como vengo señalando es un tema álgido, sobre todo entre nosotros los latinoamericanos que hablamos mucho de integración, pero lo dejamos todo sobre el tintero porque al fin y al cabo, la integración conlleva a alguna cesión de algo de soberanía como lo hemos visto en lo que ha sido la Unión Europea, donde la mayoría de los Estados han avanzado en esa unión económica en un primer momento y política, posteriormente, porque han tenido la suficiente conciencia para determinar hasta qué punto pueden ceder algo de su soberanía por una soberanía supranacional, que es la soberanía europea.

El gobierno venezolano actual es el mismo que fue signatario de la Carta en el 2001.

El gobierno venezolano actual es el mismo que fue signatario de la Carta en el 2001.


En lo que es la subregión latinoamericana aún estamos muy lejos de llegar a ese tipo de acuerdos de cómo ceder y hasta qué punto ceder algo de soberanía para lograr una real integración en la región. Como ese tema no cabe en la mentalidad latinoamericana, la Carta Democrática no lo contempla, y por ende, toda medida que contemple la carta es de carácter económico y político en el sentido del bloqueo. Pero ya conocemos un bloqueo regional como fue el bloqueo a Cuba en la década de 1960 cuando Cuba fue expulsada de la OEA y que después conllevó a la cuarentena Kennedy y luego el bloqueo que el gobierno norteamericano promovió contra Cuba y que se mantuvo prácticamente durante más de 30 años.

Sin embargo, la diplomacia cubana, a través de su política exterior, poco a poco fue logrando descongelar esa situación e ir retomando relaciones con el resto de naciones latinoamericanas hasta que prácticamente ya existía una normalización de las relaciones para finales de la década de 1980 y principios de los ’90, manteniéndose el status del bloqueo solamente en EEUU, y ya vemos que con la visita de Obama a Cuba, eso también parece estar en extinción.

¿Cuál es la pertinencia de la aplicación de una medida como esta?
Creo que más que ayudar al Estado que está sufriendo de la gradual reducción de democracia lo que hace es ayudar a que esa gradual reducción más bien se acentúe, porque el mejor ejemplo, vuelvo a retomarlo, es el cubano. La revolución castrista se ha mantenido en el tiempo prácticamente basado en el principio de esa intervención extranjera y de ese bloqueo, y todos los males que ha padecido el sistema cubano, el Estado y la población cubana le han sido achacado al bloqueo.

¿Podría decirse que un bloqueo le permitiría al gobierno venezolano tener nuevas razones y excusarse de la situación del país?
No solo eso, le permitiría consolidarse y consolidarse en lo interno, porque al fin y al cabo es esto. Estoy dando el mejor ejemplo posible tanto en el plano del problema político, cuanto como también en lo que respecta a las relaciones internacionales, porque Cuba utilizó y continúa utilizando en los últimos años el bloqueo como el arma de defensa idónea y eso le ha permitido tener un gran lobby internacional donde algunos Estados han apoyado la permanente y constante petición de Cuba de levantamiento del bloqueo y eso le ha permitido también a lo interno señalar a un enemigo “que es el que nos tiene pasando hambre”.

Entonces, hay que partir en primer lugar que la Carta Democrática al ser una resolución usted lo asume o no, aun cuando exista la doble moral de que si usted es signatario de esa carta, debería respetarla. Y por otro lugar, las consecuencias políticas que pueda tener en cuanto a la aplicación de las penalidades que estén descritas dentro de la resolución.

¿Quiénes pueden solicitar la activación de la Carta Democrática Interamericana?
Esta solicitud la debería hacer alguno de los Estados miembros. En todo caso, alguna persona natural o jurídica que pueda hacer la solicitud ante la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos debería ser de los propios afectados. Los afectados son aquellos que están siendo “oprimidos” dentro del Estado que presuntamente esté violando lo que se contempla dentro de la Carta Democrática Interamericana.

¿Cómo se aplica dicha carta?
Esta carta contempla que hay que hacer una solicitud ante la Secretaría General de la OEA para que esta la lleve a la plenaria de Cancilleres y en esta plenaria se discute la pertinencia de la aplicación o no y se somete a votación de los miembros. La mayoría de los votos, en este caso dos tercios, es la que permitiría que se realice el acuerdo en el cual se aplica por parte del organismo internacional lo convenido en la resolución.

Ahora bien, esto es parte del juego político internacional, el juego de sistema de apoyo, sistema de alianzas, entre otros. Para el caso venezolano está sobre la mesa por parte de algunos actores la solicitud de la aplicación de esta carta. ¿Cómo se aplicaría? ¿El gobierno venezolano cuenta con el apoyo suficiente dentro de la organización para que no se llegue a aplicar? ¿Los solicitantes pueden contar de la misma manera con el mismo apoyo dentro de la organización para que se pueda activar el mecanismo de la resolución? Como te dije ya eso es parte del juego político, del juego de alianzas y de negociaciones que se pueda realizar a nivel internacional.

¿Cómo se encuentra últimamente ese sistema de alianzas del gobierno venezolano?
Ya vimos por ejemplo, que el año pasado cuando se dio el problema de la frontera entre Venezuela y Colombia, este último realizó unas reclamaciones e hizo unos trámites ante la OEA y por la cual algunos dicen que Colombia perdió porque no se aprobó su propuesta, otros señalaron incluso que fue una victoria de la diplomacia venezolana que no se aprobara dicha propuesta.

Sin embargo, hay algo que quedó sobre el tapete y es la cantidad de abstenciones que hubo en el seno de esa reunión de la OEA y en particular lo simbólico de esas abstenciones, porque quienes se abstuvieron fueron en su mayoría los Estados que han sido aliados emblemáticos de la diplomacia venezolana dentro de la organización y la región. Se abstuvo Argentina, se abstuvo Brasil, se abstuvo Ecuador, y ahí viene lo que todos en el mundo de las relaciones internacionales siempre señalamos y recalcamos, es peor una abstención a un voto en contra.

¿Por qué una abstención es peor que un voto en contra?
Porque la abstención no es el fijar una posición, al fin y al cabo la abstención te deja en una gran incertidumbre en lo que pueda pasar después de y todo lo que pueda venir después de. Hoy, después de toda esa incertidumbre que se dio el año pasado, por ejemplo, en el caso Argentina creo que con el nuevo gobierno argentino queda muy claro lo que pueda pasar. A pesar de que se ha tratado de limar algunas asperezas luego de la toma de posesión de Mauricio Macri, su gobierno ha mantenido una posición de confrontación con el gobierno venezolano y eso podría indicar que aquella abstención que hubo en el mes de octubre hoy pueda tornarse en un voto en contra.

Jonathan Benavides, abogado y politólogo de la UCV.

Jonathan Benavides, abogado y politólogo de la UCV.

¿Cómo podría votar el gobierno de Brasil con la situación en la cual se encuentra inmersa?
Bueno, también habría que ver si dentro de Brasil, en cuanto a su política interna hay algunos movimientos que estén buscando también o vislumbrando la posibilidad de en algún momento también hablar de falta de democracia que con su situación actual podría ser válido el argumento. Yo creo que dentro de todo este panorama la debilidad del gobierno de Dilma Rousseff hasta este momento permite pensar que dependiendo de los lapsos en los cuales esto pueda ser convocado, hasta sea un gobierno de un corte distinto el que termine acudiendo a este tipo de asamblea.

¿Cree que vaya a cambiar el voto en esos países que anteriormente se abstuvieron o que esa abstención permita darle nuevamente la victoria, como dicen algunos, a la diplomacia venezolana?
Bueno, ya eso es ser futurólogo, pero sí hay elementos que pueden permitir pensar si Venezuela podría o no tener éxito en cuanto a las negociaciones, particularmente porque la diplomacia venezolana, aun cuando en el transcurso de los últimos 70 años ha estado orientada y sustentada por el petróleo, en los últimos 15, 17 años más que nunca ha sido una diplomacia petrolera como el caso de Petrocaribe, que es herramienta de esa diplomacia petrolera. Mientras el petróleo sirvió como un elemento de presión y de posición del gobierno venezolano en la región, Venezuela tuvo como éxito el apoyo dentro de la región.

Hoy sabemos muy bien cómo es la situación de la industria petrolera, no solamente en el plano de los precios del crudo a nivel internacional, sino también a la capacidad operativa de la industria petrolera venezolana que se ha visto afectada en estos años. Entonces, la capacidad de negociación del país se ve mermada en el sentido que no tiene la principal muleta de apoyo.

En caso de que se llegase a aprobar la aplicación de la Carta Democrática Interamericana ¿Cómo ve usted que vaya a reaccionar el gobierno venezolano?
El actual gobierno de Venezuela, como buen discípulo de la revolución cubana, estimo que tendría una respuesta similar a la respuesta diplomática cubana, basándose en los mismos argumentos “me bloquean”, “no tengo capacidad de producir y de salir de la crisis por culpa de la intervención extranjera”. Es el discurso sobre el cual se diseña la política exterior venezolana, discurso similar al de la política exterior cubana.

Desde 1959 la política exterior cubana se basó en la existencia de la revolución, de hecho, la revolución era lo que le daba consistencia al discurso y a la proyección internacional de Cuba, y algo así es lo que ha sucedido con Venezuela en los últimos 17 años. La proyección de la revolución bolivariana está basándose en la obtención de lealtad o de amistades gracias a los enormes precios petroleros que gozó este gobierno en un tiempo.

El discurso se mantendría igual e incluso podría hasta exacerbarse en el sentido de orientarlo a que ahora toda la culpa es más que nunca a una guerra económica, a una intervención extranjera, injerencia en el suelo patrio; llamando al patriotismo exacerbado ya cayendo en un chauvinismo. Es posible que todo gire en torno a eso.

¿Cree usted que sea bueno o malo para Venezuela que se llegue a aplicar la Carta Democrática Interamericana?
Es complicado para uno como analista determinar si un tipo de medidas como esta es buena o es mala, en particular porque nosotros también somos parte de los afectados. También somos venezolanos, también vivimos en Venezuela, y si bien uno quiere más y mejor democracia para el país, tampoco quiere que se atraviese por más difíciles y complicados de los actuales.

Yo no creo que una medida de bloqueo internacional al país sea beneficioso, aun cuando el objetivo de algunos sea salir del gobierno, al fin y al cabo hay mecanismos democráticos para salir del gobierno, mecanismos a lo interno con lo cual se puede salir.

Por supuesto que el apoyo internacional es fundamental, es importantísimo, pero por este tema de soberanía sabemos muy bien que el apoyo internacional no es decisivo en cuanto a los cambios de gobierno a lo interno en cada uno de los Estados. En todo caso es lo que sí podría contribuir la ayuda internacional es que la opinión pública internacional haga presión por otras vías sobre el Estado venezolano para el respeto del sistema democrático, el respeto de la separación de poderes, el respeto de la pluralidad política a lo interno del país.

¿Cuál es su opinión acerca de la posibilidad de la aplicación de la Carta Democrática Interamericana?
En mi opinión no estoy de acuerdo con la aplicación de la Carta Democrática. No quiero ver a mi país pasando por mayores penurias de las que pasa actualmente, creo que son otro tipo de soluciones las que tenemos que buscar. Pero ya llegar a este tipo de medidas donde está contemplado hasta sanciones económicas, mira, no puedo estar a favor de ellas por lo que digo, ni como venezolano ni como analista.

En su parecer, hay que romper esa bipolaridad que existe en el país para poder lograr esos puntos de unión.

En su parecer, hay que romper esa bipolaridad que existe en el país para poder lograr puntos de unión.

Además, estoy convencido de que va afianzar la posición del gobierno en el poder, porque le permite al gobierno dentro de sus propios cuadros donde hay enorme descontento, cerrar filas detrás de una causa común que es la defensa de la soberanía y de la patria. La patria somos todos y la aplicación de la carta terminaría afectándonos a todos.

¿Cuál ve usted como la mejor solución para Venezuela ya sea política, económica o social?
El diálogo. El gran politólogo francés Raymond Aron sostuvo en sus ideas que la democracia era un tema complejo que va más allá de las elecciones. Aron sostiene en sus teorías que la democracia es la capacidad de diálogo de las sociedades, la capacidad de lograr puntos de encuentro sobre los desencuentros, poner a un lado los desencuentros para hacer causa común en las cosas necesarias para una sociedad. El problema es que lamentablemente en Venezuela hemos sufrido de eso, faltas de puntos de encuentro, no hemos dialogado.

En Venezuela en alguna oportunidad tuvimos una democracia que con sus errores y aciertos permitía el diálogo, permitía los consensos, permitía los acuerdos y en los últimos años la polarización en dos grandes bloques no ha permitido hecho y nos ha hecho caer en una espiral de constante enfrentamiento y beligerancia donde el otro no es un adversario sino un enemigo. Mientras nosotros no entendamos que eso no es la democracia, no vamos a poder superar la crisis política que actualmente sufrimos en el país.

Para finalizar ¿ve usted posible que los sectores más radicales de los dos bloques mayoritarios del país, MUD y PSUV, sean capaces de ir a un diálogo?
Confío que los sectores más moderados de ambos bandos logren algún día sentarse en una mesa a dialogar. Y no solamente ellos dos, sino que permitan la participación de otro actores que andan en la periferia, que andan en una suerte de diáspora, porque en Venezuela hay otros actores políticos que también tienen derecho a ser escuchados, también tienen grandes ideas y mucho que aportar al país.

Es eso, es romper esa bipolaridad que existe en el país para poder lograr esos puntos de unión, esos puntos de encuentro que nos permitan diseñar una institucionalidad, que permitan el desarrollo del país. Al final ese es nuestro gran problema, que tenemos institucionalidad muy débil, y mientras la institucionalidad del país sufra de esta debilidad, por supuesto es como una casa que está construida sobre la arena, tarde o temprano va a terminar de hundirse como hasta ahora ha venido haciendo.

  • Carlos Ramírez

    mmm… la idea del dialogo tampoco es de mi agrado luego que el último fue una burla