Todo se tensa aún más, la decisión tomada por el TSJ por encargo de una parte del gobierno, hace que los tiempos y las decisiones de todos los bandos deban discutirse de inmediato. Rechazando la voluntad del 6D y a la nueva Asamblea por motivos nada lógicos, Maduro y su único brazo para actuar empujan al país más adentro en la confrontación tanto institucional como política.

Maduro intenta, como muy bien dijo Ramos Allup, que lo saquen del poder para hacer la víctima y como de costumbre no asumir el fracaso de la revolución y busca también la sacudida de la calle porque se saben que su única posibilidad de mantener el poder es pescando en río revuelto; y en ese tensar de cuerda no importa que el país se lo lleve el diablo; ese hecho dio por terminado cualquier posibilidad (ya muy difícil) de negociación con Maduro en el poder.

Es la hora de buscar soluciones a la crisis política para implementar las medidas económicas, donde la mejor opción es la negociación entre los dos bloques que lleven hacia un gobierno de unidad nacional que tenga la solidez para implementar las duras medidas económicas que se necesitan para salir de la crisis, que tenga la fuerza de contener a ese estado delincuencial dentro del Estado y la autoridad para llevar a la cárcel a los peces gordos de la corrupción y el narcotráfico.

Los líderes y partidos políticos de oposición deben dejar sus intereses atrás, por tener una salida pacífica y sin mayores conflictos, lo mejor será por el momento dejar de pensar en la silla y ponerse de acuerdo con el bloque del Psuv que también pide la renuncia, para desplazar de una vez por todas a los radicales.

Aristóbulo, Ramos Allup y otros personajes claves podrían llevar la batuta en la transición, negociar los pactos políticos para unas elecciones presidenciales en 2019 y dejar hasta esa fecha un gobierno de unidad nacional, que muy bien tendría todas las responsabilidades de manejar la crisis, que quemarse en el ardor de las medidas impopulares, negociar con el FMI, con los chinos, para solucionar el tema económico.

Y desde allí en ese corto, pero importante gobierno, deben darse pactos en el orden político, para que en 2019 se comience un gobierno que de verdad podría darle la impronta para el cual fue elegido. Y no un nuevo gobierno en 2016, 2017 de cualquiera de los dos bandos, que sería prisionero de las mismas medidas económicas.

Es fácil hablar de los políticos, pero el pueblo venezolano aprenderá de esta crisis, aprenderemos a no confiar ciegamente en algún otro adalid, caudillo o gendarme necesario, defensor de la justicia y de los pobres que con verbo y gracia adormilan a las masas. Aprenderemos la lecciones, que la democracia no es solo elecciones, que no se obtiene fácilmente y que una vez obtenida hay que seguir fortaleciéndola constantemente. Aprenderemos todos los venezolanos que el Estado no lo puedo todo y que la empresa privada es necesaria para el desarrollo; a confiar en la política y desechar la anti política.

Estaremos conscientes de lo que somos capaces los ciudadanos y de que no hace falta llegar al poder para impulsar el bienestar de la nación; aprenderemos que solo trabajando, cumpliendo con las leyes y siendo amables podemos ser un mejor país; las lecciones están allí incrustadas en la crisis, solo cabe esperar que los venezolanos las aprendamos.