Tal vez ya un poco tarde, pero ante una situación como esta, lo mejor y sensato es esperar un poco a que todo se calme y observar el movimiento que el hecho provoca y de esta forma tener una opinión más clara de la situación; pero el hecho del 11 de julio aún no termina de cuajar y todo parece estar aún confuso o sin ningún grado de certeza.

El nombramiento de Padrino López como un superministro e incluso con funciones que dejan por debajo de este al vicepresidente, puede verse desde muchas perspectivas.

Entonces el mando de lleno pasa a Padrino, pero no es solo al personaje sino a las Fuerzas Armadas, aunque ya existía un gran control militar sobre la función de gobierno y eran los todo poderosos del proceso. El nuevo cargo de Padrino establece que la revolución dejó de ser la unión cívico- militar de la que tanto hablan, a ser la unión militar, que se encuentra entre dicho.

La toma del mando por los militares se da por varios factores: la incapacidad de Maduro para imponer su voz en un concierto anárquico en el gobierno partido y por ello la falta de visión para salir de la crisis, también se le unen las dos elecciones de este año (Revocatorio y Gobernaciones) que lucen completamente pérdidas para el gobierno y el factor internacional cada vez más presionando para un diálogo productivo e interesado en la solución de la crisis.

Y ante la preocupación y la realidad de un gobierno paralizado y sin alternativas, observan que el proceso y el país vía a un colapso mayor, uno del que no se puede hablar porque puede pasar de todo, los militares toman el mando para… ¿Quién sabe?…

El proyecto político que comenzó Chávez y que siempre estuvo moldeando, se terminará y con esta nueva fase, la última fase que es militar, todas sus bases quedan en el fracaso. El legado dejado a Maduro fue despilfarrado en dos años, tal vez menos; pero todo lo que representaba el chavismo de una u otra manera fue olvidado; la revolución, el socialismo, la independencia, el pueblo y la participación de este en el poder, todo quedó en fracaso, pero aún quedaba algo, algo que aunque se encontraba allí en esa degradación, aún era solido; cuestionado por alguna parte pero se mantenía leal por así decirlo, leal a Chávez.

El factor militar y la tan cacareada unión cívico-militar fue la única base en la que Maduro pudo sostenerse y aun lo intenta. Pero la nueva situación habla de un mando militar puro que busca algo distinto a lo que existe y ya eso es darle la espalda a lo que el comandante realizó; pero aun diciendo que no es así; no tienen la capacidad para solventar la crisis y al buscarla y mirar a ambos lados, solo uno (la MUD) parece poseer estabilidad y algunas neuronas para hacerle frente a la crisis.

En caso de que el nuevo orden, no sea tal, sino más bien la continuación de una situación que se venía dando y el hecho no más que la confirmación del camino recorrido, también fracasarán ante la crisis y ante el pueblo que una vez los observó como la base de un proceso.

La alternativa militar está en continuar lo que existe, pero con otro rostro, o mirar hacia el otro bando para formular un plan sensato y tratar de salir de la crisis.