‘‘Estamos llegando al llegadero’’ dice la jerga popular, y hay quienes a esto responden en tono desesperanzado: ‘‘o será que ya estamos en el llegadero’’, o simplemente: ‘‘esto se lo llevó quien lo trajo’’. Donde quiera que usted camine escuchará expresiones como esas, y es que la crisis ya llegó a su punto más álgido, tanto es así que las clases medias ya empezaron a padecer los embates de la misma. Las colas ya son más largas, la gente inclusive pernocta en las afueras de los establecimientos para lograr llevar algo de comer a sus casas.

Desde el punto de vista social, empieza a evidenciarse una conducta egoísta e individualista de la gente, con valores que no son compatibles con el venezolano (gentil, amable y solidario), por el contrario este se ha vuelto indiferente ante los problemas del vecino, poco le importan, solo le importa el, si tiene que pasar por encima de muchas personas para entrar en un abasto o local de comida, lo hace. Se ha venido construyendo aquella filosofía perversa de ‘‘primero yo, segundo yo y tercero yo’’, esto como consecuencia del desespero, producto de esta grave situación en la que estamos. Desespero,  desconfianza e indiferencia hacia el otro, lamentablemente es la nueva fisionomía del venezolano, que antes decía: ‘‘donde come uno comen dos’’, ahora dice: ‘‘eso era antes’’, y ese antes al que se hace referencia fue hace aproximadamente cinco años, donde el poder adquisitivo era tal, que un sueldo mínimo alcanzaba para el bienestar familiar, tanto era así, que con un día de trabajo se podía comparar fácilmente un cartón de huevos, hoy la realidad es otra, donde el bolívar ha quedado diezmado; pobre de Simon Bolívar donde supiera que su estampa plasmada en el billete de más alta denominación ya no vale.

Ante esto, ¿cuál ha sido la respuesta del gobierno, conductor de este Estado?, simple: falta de direccionalidad política y económica. Quienes nos gobiernan perdieron el rumbo del proyecto genuino hace tiempo, lo que en un momento se estableció y se definió, al parecer lo desecharon o reemplazaron. El objetivo del proyecto lo convirtieron en el poder por el poder mismo, y no hay nada más peligroso que eso y aquí están las consecuencias.

La crisis más palpable sin duda, es la Económica, donde se evidencia el colapso del rentismo venezolano, que consiste en presupuestar los gastos de la nación, en más del noventa por ciento, con los recursos provenientes de la renta petrolera. Pero resulta que esa es una renta que nadie produce, pero que todo el mundo quiere, esa es una renta que se capta del exterior, y si todo depende de ella, al bajar los precios del  barril, el sistema entra en crisis, colapsa; y es allí donde estamos. Se han tomado medidas y decisiones, las medidas en términos técnicos y las decisiones en términos políticos; muy tardíamente ya que esta es una crisis anunciada y las medidas tenían que tomarse desde 2012 a más tardar 2014, pero se dejó dilatar mucho la situación porque estamos ante otra crisis que explicaré brevemente a continuación.

Entendiendo la Política como las relaciones que interactúan en torno al poder, y el poder como la potestad de hacer lo que se cree que es conveniente para lograr ciertos fines, teniendo los medios como para lograrlo; este Estado lo dirige un  gobierno de coalición. ‘‘Donde manda Chávez, no manda nadie’’; esta era una premisa que duró de 1998 hasta diciembre de 2012. Ahora todos mandan y nos enfrentamos a una crisis de Hegemonía, ¿y qué es Hegemonía?; básicamente el no convencer a quien sigue el proceso y a su vez no frenar el avance del adversario (y eso es fundamental si se quiere consolidar un proyecto y un modelo político), una muestra de ello: el 6-D. Sin embargo esta crisis se viene gestando desde 2011 con la enfermedad del presidente Chávez y estalló en el momento en que él se fue a Cuba en diciembre de 2012.

Sumamos todo eso y tenemos la situación que vive actualmente la sociedad venezolana, aunque la crisis más que económica y social es política, porque la política engloba todos esos aspectos, y las decisiones en cualquiera de los términos en que se tomen son de tipo político, siempre ha sido, es y será así. Y si de decisiones estamos hablando, las que se han tomado han sido en torno a la permanencia en el poder, utilizando todo lo que está al alcance, cualquier tipo de artimaña de tipo político, teniendo la gran ventaja de tener cuatro poderes contra uno, aquí estaríamos hablando de la correlación de fuerzas.

Esto es entendible, mas no justificable; se entiende el hecho de querer permanecer a toda costa en el ejercicio del poder, ya que lo que se construyó en 17 años no se puede tirar por la borda, sin embargo no se justifica porque la crisis social es insostenible y cada día se agudiza más, de nada vale mantener el poder sino se piensa en la crisis social que resulta de la crisis económica. Con esto no quiero decir que el ejecutivo no se avoca a lo social, claro que no, pero la prioridad es mantener el poder siendo esto un arma de doble filo puesto que, descuidando lo segundo se puede perder lo primero y las posibilidades son muchas.

Concluyo diciendo que el ejecutivo nacional y en especial el Presidente, se encuentran en un Laberinto y no consiguen la salida. Se da un paso hacia adelante y dos hacia atrás, la crisis de poder no deja tomar decisiones correctamente, al parecer los grupos van en direcciones opuestas. La retórica prosaica y el discurso anacrónico deben dejarse a un lado y enfrentar de manera pragmática la grave situación que vive el país, si esto se hace de manera efectiva, los resultados serán satisfactorios y el legado del proyecto bolivariano podrá recuperarse, de lo contrario, la derrota sería fatal y será difícil recuperarse a corto plazo.