Una revista debe ser, por compromiso con el lector, tan imparcial como sea posible. No obstante, me permitiré el lujo de ser informal y parcial. Por ello, ofrezco unas disculpas anticipadas, puesto que hoy el equipo de béisbol, Navegantes del Magallanes, cumple 100 años desde su creación.

El 26 de octubre de 1917, en un pequeño bar de Caracas, llamado Back Stop, nació la que es la institución deportiva más antigua en Venezuela. El día de hoy se cumple el primer centenario del que es el equipo con la mayor cantidad de fanáticos en dicha nación.

El presente artículo no tiene como objetivo hablar de números, de cetros o de series particulares; sino simplemente agradecer, como magallanero, al que es el centenario de una pasión, parte de la tradición en el país de la arepa y la cuna de grandes exaltados al salón de la fama.

Me hice magallanero el día en el que nací. Mi padre llegó a la Clínica Luis Razetti, de Caracas, con un cocoliso[1] del Magallanes. Al igual que millones de venezolanos, nací con la suerte echada, y con un corazón eléctrico que ha disfrutado glorias y sufrido penas. Por consiguiente, hoy deseo agasajar al equipo de mis amores, a la nave turca que alcanzó la primera Serie del Caribe para mi país, al equipo que, sin importar contra quién fuese el juego o con cuanta ventaja contaba, ponía a temblar al estadio hasta el out 27. Gracias por regalarme ilusiones, indeferentemente de lo oscuro que se viesen a veces los partidos, o lo avasalladora que fuese la ventaja del contrario.

Este centenario no debe ser celebrado sólo por los fanáticos del Magallanes, sino por todos los equipos de la LVBP, aquellos que lo han visto jugar por años, bien sea ganando o perdiendo (partidos y campeonatos) contra ellos. Debe ser elogiado por aquellos que ven como sus estadios se llenan cada vez que la nave turca juega de visitante.

Lastimosamente, Venezuela no tiene un ambiente de fiesta en la actualidad. En lo particular, considero que en un país cuyos habitantes se encuentran muriendo de mengua y por falta de medicinas, el jugar pelota no es prioritario. Sin embargo, aun así deseo agradecer estos 100 años de constancia y entrega del equipo, cuya M, como decía el almirante Carlos García, queda en el pecho, del lado izquierdo y sobre el corazón.

Reitero mis disculpas a quienes son fanáticos de otros equipos, pero en el baseball hay varias reglas no escritas, entre ellas destacan, primero, que el juego no termina hasta el out 27 y, segundo, que es imposible ser imparcial en este hermoso deporte que no existiría sin la pasión que cada fanático le profesa.

¡Gracias Magallanes BBC!

[1] Prenda de vestir infantil que se coloca a los niños para dormir. Sinónimo de mameluco y pelele.