Desde que salió al aire la primera temporada de la serie de Netflix Stranger Things, ha logrado conseguir bastantes seguidores. Los personajes principales, interpretados en su mayoría por niños, han ganado la fama que no tenían antes de comenzar a grabar la serie.  Este 27 de octubre se estrenó  la segunda temporada de esta serie y el mundo no para de hablar de ello, en especial los medios de comunicación. En las últimas semanas han aparecido reportajes y entrevistas realizadas a sus pequeños protagonistas, pero una de las que ha adquirido mayor atención es la pequeña Millie Bobby Brown de 13 años de edad, quien interpreta el papel de “Once”.

Un giro inesperado ha dado la fama de esta niña, cuando apareció en la revista “W Magazine” dentro de una lista de 13 actrices y actores, junto a personajes como Alexander Skarsgaad, Riz Ahmed, Nicole Kidman, cuyo reportaje se titulaba “¿Por qué es la televisión más sexy que nunca?”, donde no solo se catalogaba a Millie como sexy, sino que además se mostraban fotos con maquillaje, vestuario y poses provocadoras. Con el estreno de la segunda temporada, esta noticia voló por todo el globo terráqueo y la pequeña Millie Bobby Brown ha aparecido en más revistas, en las cuales se proyecta con una imagen sexualizada. Otro es el caso de la revista “Mujeres Hoy” cuya portada de octubre muestra la imagen de una Millie Bobby sin ningún rasgo de inocencia infantil.

Esto ha encendido las redes sociales con mensajes de descontento por parte de todos los seguidores de la aclamada serie de televisión. La indignación se vio reflejada en comentarios como:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La verdad es que resulta  sorprendente que Millie Bobby tenga más una apariencia de niña en una serie de ficción que en la vida real. Con el tiempo, Hollywood y los medios en general han intentado sexualizar las imágenes de las niñas famosas, maquillándolas, peinándolas, vistiéndolas y haciéndolas posar como mujeres adultas, logrando, de alguna manera, robar su infancia. Es importante señalar que esto no afecta solo a la niña en cuestión, estos estereotipos crean modelos materialistas que serán vistos por niños y adolescentes en todo el mundo, creando así una transgresión de la realidad de cómo debe lucir y cómo debe actuar un niño o un adolescente en la vida real.  A la larga, no sólo generan daño a la pequeña actriz, sino a todos aquellos que visualizan imágenes erróneas de una infante. Por otro lado,  se estaría  fomentando la pederastia al sexualizar la imagen de una niña de 13 años.

Los medios de comunicación y la industria televisiva tienen un gran poder sobre las masas, un poder muy peligroso, por lo cual deberían concientizarse un poco y ser más precavidos a la hora de crear su contenido de difusión. Es bien sabido que, como agentes informantes, quieren tener en su poder las mejores noticias, reportajes y entrevistas, pero la información puede ser un arma de doble filo y hay que saberla llevar al público de una manera concientizada. Es preocupante esta situación, y esperemos que en un futuro, los medios estén al tanto del daño que le hacen a la población juvenil al crear una imagen errónea de lo que es la infancia y la adolescencia.

Erika Meléndez