Después de la gran derrota sufrida el 6-D, el gobierno que se veía débil antes de la elección, empeoró su situación y de forma asustada corrieron a realizar cualquier triquiñuela en la moribunda asamblea. Sí, el régimen se encuentra según muchos (incluyéndome) en su etapa más débil y quizás final; hoy no tiene la capacidad, no tiene la fuerza para cambiar y mucho menos tiene pueblo. Lo que comenzó como un movimiento popular, terminó hundiendo más en la miseria a ese pueblo y disminuyendo sus posibilidades de progreso.

En las últimas semanas hemos visto cómo avanza el régimen, como hace lo que se le antoja, algunos dirán que son sus últimos manotazos, que ello demuestra la debilidad en la que se encuentran; y es que, está claro lo que pasa dentro del oficialismo y, la cúpula lo sabe mejor que nadie, pero a pesar de esa debilidad se mantiene y amenazan con hundir más al país, no les importa nada, sólo el poder.

Las posibilidades de progreso de la población han ido disminuyendo.

Las posibilidades de progreso de la población han ido disminuyendo.

La sentencia del TSJ intentando anular a la Asamblea, es otra de sus movidas, hacen lo que sea con las leyes, dejando cada vez más claro que ya el marco legal del país está de más para el régimen, es un estorbo, algo incómodo que hay que desechar y que todos se olviden. Entonces ¿qué hacemos? Desde la MUD el cambio debe estar estructurado de acuerdo a lo que piden los ciudadanos y reafirmar el carácter democrático y apegado a la constitución que se tiene. Pero por dentro en la MUD deben estar conscientes que la visión del gobierno donde todo es político y todo es por el poder, la ley no importa, el país no importa y la gente menos.

Saben que cualquier elección que les venga, de aquí en adelante, la pierden. Y ya se acercan las de gobernadores. Para que se pueda empezar a mover algún mecanismo de sustitución de gobierno, cual sea, primero deben existir acuerdos previos entre la MUD y el centro del poder político, los militares. Porque ellos deben tener ciertas garantías a la hora de quitar el supuesto apoyo a Maduro. ¿Qué se les ofrecerá?

La oposición no puede sola, aunque es, e incrementa a diario su mayoría, no puede contra todo el Estado corrupto que se une ante la posibilidad de estar tras las rejas con los camaradas del grupo con el cual rivalizan dentro del partido, porque la división existe en todas las instituciones.

Parece ser que solo el agravamiento de la situación y, claro, el acuerdo puede hacer titubear a una de las dos bases que sostiene al gobierno y por allí, apoyados en una victoria electoral, cambiar rápidamente el gobierno. Por lo pronto nadie quiere perder el poder, aunque saben que Maduro los lleva al foso, lo mantendrán lo más que puedan, no hay liderazgo en el PSUV y en elecciones no tienen vida. Después de cumplido el plazo entrará el vicepresidente a comandar el proceso de rectificación que les permita competir, si acaso, en 2019.

¿Les darán los tiempos?, ¿El pueblo aguantará hasta el próximo año?, ¿El país lo hará? ¿Cuáles serán las respuestas de la oposición? Muchas interrogantes en esta Venezuela donde no se sabe nada, solo que estamos viendo los últimos tiempos de este gobierno, pero que aparenta ser fuerte y que nada lo detiene.