Corren los días y las semanas, el año sigue su rumbo sin que nada lo detenga y pasa de todo en este país convulsionado, pero en realidad no pasa nada; el gobierno buscando darle largas al asunto electoral y no hace nada con la economía, en cambio la MUD se mueve con el revocatorio, sin embargo los obstáculos hacen ver que no se avanza.

El gobierno cada vez comete más torpezas, jugadas erradas que solo se le atribuyen a un jugador fuera de foco, amenazado y desesperado por ganar un juego que tiene perdido; cualquier elección por venir las tienen perdidas y sobre eso Capriles informó que se han puesto de acuerdo los gobernadores oficialistas y Maduro para no celebrar las elecciones regionales de este año.

Otra torpeza más, porque este año debe haber por lo menos una elección, la comunidad internacional sabe de las elecciones y presiona para que se celebren con total normalidad como indica la constitución;  ya en Sudamérica nadie pronuncia la palabra revolución bolivariana, ni un ápice de apoyo para el gobierno de Maduro; todos saben que la revolución murió el día en que los precios del petróleo bajaron de los 90 dólares el barril; un movimiento de izquierda sostenido por los dólares petroleros, ironía…

Hoy ninguno apoya al régimen además de que el cambio llegó a América Latina, incluso en la isla de los Castros que ven como los cruceros se posan en sus aguas. La problemática del Mercosur y la respuesta de Venezuela solo dejan mal parado y aún más aislado al  régimen, los que deberían ser sus más firmes lo quieren apartar del foro regional por no cumplir con los acuerdos fundamentales; eso pasa por permitir la entrada de Venezuela bajo artimañas cuando se suspendió a Paraguay en 2012.

Cada vez es más continuo el llamado a respetar la celebración del referéndum; el gobierno usando a su antojo al ente electoral dilata los procesos y su derrota; mientras que el desabastecimiento continúa, el salario no alcanza y el número de pobres aumenta. La miseria es cada vez más palpable y se instala en la clase media, sí, clase media miserable, que mantiene valores y niveles educativos, pero que no come bien.

Muchos pensaban o tenían la esperanza que con el ministro Pérez Abad delante de todo el burocratismo económico se podría razonablemente enderezar este entuerto o por lo menos sincerarlo; aún así todo es política y para lo que sobra de año (sobra para el gobierno que quiere ya la llegada del 2017) necesitan de un ministro que apoye la impresión de dinero y el descontrolado gasto público, porque el régimen siempre juega un paso adelante y se prepara para el peor de los escenarios “el revocatorio”; hoy el movimiento de masa chavista le tema a las elecciones.

Los cambios ministeriales de la semana pasada hacen ver a Maduro cada vez más debilitado, el nombramiento de Reverol como ministro y la salida de Abad parecen ser la radicalización del gobierno, de un gobierno que no encuentra que hacer para verse unido y fuerte; hoy el actor más débil es el gobierno de Maduro que se sostiene del régimen hasta que este lo deje para salvarse.