La angustia y desilusión comienza a sentirse en el campo de la oposición, lo que ocurrió fue una sobre exaltación de las expectativas; nada más se acabó la luna de miel con el parlamento, la crisis se llevó por los cachos cualquier buena expectativa, que a su vez era sepultada con los movimientos del TSJ. Pero este escenario ya estaba presente antes de las elecciones del 6 de diciembre, con los movimientos que aún no se habían concretado en el TSJ, era claro que la lucha entre poderes se daría en 2016.

Con la anulación de cualquier ley por parte del TSJ, se anula a la asamblea; que las sentencias del TSJ sean apegadas a derecho o no, no importa. El marco legal pasó a segundo plano o quizás a uno más relegado. ¿La asamblea debe seguir legislando? Claro, no puede quedarse tranquila ante la violación de la constitución, pero tampoco puede imponer las leyes en el sentido de que el presidente las firme y el TSJ avale, no tiene el poder. Entonces… debe seguir legislando, Ley de bono de alimentación y medicamentos para pensionados o jubilados es un gran avance, se aplicará la ley, lo dudo. ¿Para qué sirve? Pues desmonta la falsa creencia que existe, que la oposición de llegar al poder quitaría las pensiones y las misiones; destroza el mito sobre una oposición burguesa al servicio de las élites económicas, es una ley popular, error del gobierno rechazarla y decir que no hay recurso, lo peor, decir que es una carga para el Estado como expresó el diputado Ricardo Sanguino del GPP. Ahora en el plano económico ¿El Estado puede pagar esos bonos? No nos vean la cara.

Muchas leyes como la ley de bonos deben ser aprobadas, así no se apliquen por anulación del TSJ, estas leyes pondrán al gobierno a violar cada vez más a la constitución, acabarán con cualquier discurso social del gobierno y lo pondrán de espaldas al pueblo.

Algo que deben tener muy claro los venezolanos, es que hoy el terreno de juego, no es democrático y legal, hoy jugamos en un terreno donde el gobierno morirá por el poder y si la oposición quiere llegar al poder debe realizar jugadas donde la moral no afecte el desempeño de la decisión política.

Ahora con las sentencias del TSJ, la última, a la hora de escribir este artículo, era sobre la inconstitucionalidad de la reforma a la ley del BCV, ya está más que claro que el plano legal no cuenta; entonces la MUD debe de inmediato pasar hacia otro escenario, no me refiero a un escenario fuera de lo legal, pero como las leyes y la separación de poderes no se cumple, no se puede seguir dejando que todo quede entre el TSJ, el Ejecutivo y la Asamblea (los tres principales poderes), el régimen cuenta con todos los poderes a su favor para aplastar institucionalmente al Poder Legislativo. Seguir dejando todo el desarrollo del cambio en este escenario muy conveniente al gobierno, es un error.

La MUD debe trasladar el debate, hacia la calle, debe aprovechar la mayoría que es actualmente para obligar a dialogar, a ceder al gobierno, aprovechar la debilidad del régimen en plano popular y ponerlo contra las cuerdas. Tarea fácil no es, las últimas manifestaciones han sido “escuálidas” y sin salir de Chacao, eso dice mucho, animar a la gente a salir a la calle a protestar pacíficamente, pero todo esto está muy lejos cuando los líderes y partidos van por caminos distintos, esperando oportunidades para llegar al poder.

Lo peor, como saben que el gobierno no gana elecciones ya solo buscan imponerse dentro de la MUD, quien gane la nominación será el presidente, error, la gente ve las actitudes de sus líderes, espera soluciones y proyectos, busca ese país soñado y nadie le dice cómo vamos a llegar a eso, nadie explica cómo podemos salir de esto, cómo todas las medidas que se deben tomar las aplicaran sin que se entorpezcan y con el menor sufrimiento posible para el pueblo, que muy golpeado se encuentra. Muchas dudas existen en el campo opositor, siendo la mejor opción que posee el país para salir de la crisis; el gobierno se mantiene ante la falta de acción de la MUD. A este paso la crisis nos tragará y nos convertirá en algo que no nos imaginamos.