La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha coordinado la inmunización con una vacuna experimental de las personas que han estado en contacto con infectados por el virus ébola en prefecturas del sur de Guinea y de Nzérékoré Macenta, donde se trabaja para contener el último brote de la enfermedad.

Según informa la OMS este viernes en su web, se ha identificado a más de mil personas que han estado en contacto con ocho afectados por el virus ébola y se ha vacunado a unas 800, entre las que figuran las 182 consideradas contactos de alto riesgo.

La vacuna contra el VSV-EBOV que se está administrando actualmente forma parte de un ensayo impulsado el año pasado por el Ministerio de Salud, la OMS y los organismos asociados de Guinea. Desde entonces se ha utilizado en Sierra Leona para contener un reciente brote, y ahora en Guinea.

La estrategia de vacunación en anillo, que es la que se sigue actualmente en Guinea, consiste en inmunizar a cualquier persona que haya estado en contacto con un infectado por el ébola, así como a los contactos de los suyos.

En este último brote de ébola en Guinea, ha habido, desde finales de febrero, un total de ocho casos, de los que siete han terminado en muerte y el octavo es el de una niña que permanece estable. Se sabe también que seis de los fallecidos pertenecen a tres generaciones de una misma familia radicada en el pueblo de Koropara Centro.

Las pruebas de muestras de sangre de los casos confirmados indican que este último grupo de ébola se deriva de una cadena de transmisión conocida y no de una nueva cadena introducida por la población animal.

La OMS tiene un equipo de 75 miembros del personal que trabajan en las zonas afectadas para apoyar la respuesta dirigida por el Gobierno, entre los que figuran epidemiólogos, expertos en vigilancia, trazadores de contacto, vacunadores, movilizadores sociales y expertos en control.

Se espera que con ésta nueva vacuna experimental se ayude a controlar mucho más el brote ébola y que por supuesto ayude a su desaparición. El ébola ha causado la muerte de 11 mil 316 personas, la mayoría en África Occidental debido a que en ese continente no existen las medidas sanitarias necesarias para evitar que este tipo de enfermedades termine en epidemia, todo a causa de la extrema pobreza que azota a la población africana, que a su vez es producto de la corrupción por parte de sus gobernantes.